El sabor más argentino, hecho a escala humana
DDL Lover celebra un sabor que no necesita presentación, con tres productores que lo hacen a escala humana. El dulce de leche de Caranegra nace en el tambo de la familia Palacios, en San Jerónimo Sud, Santa Fe: la leche recién ordeñada pasa directo a la paila, sin mezclas ni intermediarios, y esa trazabilidad le valió el premio a mejor dulce de leche familiar en Caminos y Sabores 2025.
Los seis alfajores de Rústico Chocolate se elaboran y empaquetan a mano en su taller de Palermo, con dulce de leche y coberturas de chocolate de cacao agroecológico. La vela de AWA, hecha en Concordia, Entre Ríos, con cera de soja vegetal y envase reutilizable, traduce el aroma del dulce de leche casero a otro sentido, para que el gesto dure más que la merienda.
Es la caja ideal para bienvenidas, cumpleaños y agradecimientos, y la más accesible de la colección.


